La crisis sanitaria, económica y social por la que todos nos hemos visto afectados en los últimos meses ha destruido calendarios y objetivos; ya no solo a corto, si no a medio y largo plazo, llevando al límite el funcionamiento de organizaciones públicas y privadas.

El confinamiento y las restricciones plantean nuevos retos a los negocios, especialmente estructurales y logísticos, pero también vinculados a Recursos humanos y la relación con el cliente. Sin que a día de hoy tengamos una solución mágica, la tecnología y el modo en el que la utilizamos ha dado respuesta a las nuevas necesidades provocadas por la situación.

En algunos casos, los planes de transformación digital se han ido postergando y esta crisis ha forzado su aceleración, es un hecho palpable la brecha entre las organizaciones que tenían los “deberes” hechos y las que no.

Es una coyuntura dinámica, llena de incertidumbres en la que aprendemos a diario y desde la experiencia consideramos que la afrontamos mejor si tenemos en cuenta ciertos puntos:

1. Capacitación y versatilidad de Equipos

Los procesos de transformación Digital actuales no es solo cuestión de usar los mejores softwares y tecnología más puntera. Es imprescindible comenzar desde un punto de capacitación y versatilidad en todos los equipos de nuestra organización, son las personas las que permiten la transformación.

Es imprescindible ajustar la inversión en la cultura digital de los equipos de una forma decidida y recurrente, marcarán la diferencia frente a la competencia. Es un punto estratégico dentro de cualquier plan de transformación digital, especialmente si el tiempo juega en nuestra contra.

La cultura colaborativa y la versatilidad para adaptarse a los cambios dentro de cualquier organización es un punto crítico para que las herramientas sean realmente eficaces. Esto se hace fácilmente reseñable con la implantación de soluciones cloud y en de la ciberseguridad. Las respuestas cerradas y estandarizadas ya no resuelven problemas.

2. Trabajo remoto y control de objetivos

Es un hecho que los servicios en la nube se han convertido en un salvavidas durante la crisis sanitaria. La prueba de ello es que los principales operadores Amazon Web Services (AWS) o Microsoft Azure y Google Cloud han registrado un crecimiento récord del 34% durante el primer trimestre de 2020, según un informe de la consultora británica Canalys.

En la nube es importante seguir una arquitectura de microservicios, la que posibilita teletrabajar con unas condiciones óptimas: La operación remota de procesos de producción y el acceso a los recursos compartidos hasta el control de la productividad y haciendo uso de una comunicación eficiente y con las ventajas que nos proporcionan estas plataformas. Esta implantación no es únicamente accesible para grandes empresas sino también para pymes.

Una cultura corporativa basada en la colaboración, la confianza, la transparencia y la consecución de objetivos y tareas es clave para que el trabajo remoto pueda ser incluso más productivo. ¿La respuesta? La combinación de soluciones ERP, CRM y productividad o almacenamiento que permitan trazar que está haciendo cada persona en la empresa en todo momento sin necesidad de su presencia física.

3. Digitalización de procesos

La digitalización de los procesos de gestión de tareas está mejorando la productividad en muchas empresas, tanto en movilidad como en entorno de oficina haciéndolas más eficientes y competitivas, algo que con la actual crisis se ha vuelto una necesidad. La integración y sincronización en tiempo real con las herramientas ERP.

El registro horario adaptados a los requisitos de cada empresa pueden convertir cualquier dispositivo conectado a internet en un reloj de registro horario con el que cumplir la normativa laboral.

La mensajería instantánea llevadas al ámbito profesional permite la gestión de incidencias de forma más ágil y eficiente. Plataformas SaaS que permiten definir roles y hacer seguimiento de incidencias y permiten generar reportes para mejorar la productividad.

4. Ciberseguridad personalizada

Con la rápida adopción del teletrabajo los ciberataques han aumentado exponencialmente y se vuelven mas sofisticados con el paso del tiempo, aunque este aumento del riesgo en su mayoría es debido a la precipitación de algunas organizaciones que se han visto obligadas a implantar el teletrabajo debido a la pandemia. Las herramientas clásicas como los antivirus dejaron ser eficientes y la clave realmente reside en personalizar el sistema de defensa a la organización, y, sobre todo, invertir en formación. La ciberseguridad es un medio que logrará un fin y que debe estar en todo momento alineada con la estrategia de negocio, es por esto que algunas compañías optan por establecer la figura del CISOaaS o Virtual CISO. Esta figura toma relevancia en el momento de gestionar la capacidad de Resilencia de la empresa.

Adicionalmente, las soluciones más eficientes para afrontar con garantías el teletrabajo son las basadas en inteligencia artificial y que monitorizan de manera constante los sistemas, redes y dispositivos para la anticipación y detección rápida de amenazas, en un proceso de aprendizaje continuo. La implementación de software de protección de respuesta autónoma frente a amenazas avanzadas como Fire-Eye.

Si se quiere obtener una protección 360º es importante ir de la mano de consultoras especializadas y estudiar la necesidad de externalizar las operaciones de ciberseguridad en un ”Security Operations Center” para monitorizar la ciberseguridad con el objetivo de detectar y responder de forma integral ante ciberamenazas en tiempo real. Y sobretodo aporta la lógica de la búsqueda activa de amenazas y vulnerabilidades o Threat Intelligence. Propia del Hacker ético, que tiene en cuenta todos los factores que puedan afectar a la seguridad.

Por eso es esencial capacitar al equipo en esta materia, en muchos casos los ciberataques con consecuencias más graves son vulnerados por fallos humanos, como filtrado de claves de acceso o email de un empleado. Seguir utilizando los dispositivos de la empresa, cifrar las conexiones o forzar el uso del Factor de doble autenticación son algunos ejemplos de medidas de seguridad directas para implantar el teletrabajo, no obstante, con la sobre exposición que implica es recomendable auditar y personalizar la ciberseguridad.